Konstantin Balmont

Konstantin Balmont

Existen encuentros del todo fugaces, como si fueran insignificantes, y su duración es pequeña, tal vez unos cuantos segundos o minutos y eso es suficiente para que se queden en la memoria y brillen con la certeza del lejano resplandor del alba, con lo inexpugnable de una fina cicatriz en la mano producida por el roce accidental y veloz con una hoja de acero damasquino.

—Konstantin Balmont

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