Poesía

Howl

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Hoy estoy usando lencería de encaje negro
Sólo para saber que la llevo puesta
Y debajo de eso
Estoy absolutamente desnuda
Y tengo piel,
Kilómetros y kilómetros de piel
Cubre todos mis pensamientos como plástico transparente
Te deja ver las sobras de la noche anterior que están adentro
Y a pesar de lo que pienses
Mi piel es suave y lisa
Y se marca fácilmente
Pero eso no importa, ¿verdad?
No te importa lo suave que sea mi piel
Sólo quieres saber qué hacen mis dedos en la oscuridad
Pero, ¿y si todo lo que hacen es abrir las ventanas
para ver los relámpagos entre las nubes?
¿Y si todo lo que anhelan son pasamanos
para escalar y respirar el aire fresco?

Hannah Baker

Poesía

R. I. P Alberto Rodríguez Tosca

Alberto Rodríguez Tosca
Artemisa, La Habana, Cuba, 1962 – La Habana, Cuba, 16 de septiembre de 2015.

Foto: Google imágenes
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TODOS LOS DÍAS LO MISMO

todos los días lo mismo levantarse
tomar café bañarse vestirse salir a
caminar lo mismo todos los días todos
lunes martes miércoles jueves viernes
la misma resurrección después de una
madrugada de muerte todos los días
saludar beber comer besar a una mujer
desear la del prójimo sentir envidia por
el que sonrió sábado domingo lunes
martes miércoles jueves pagar cuentas
hablar siempre de más despedir amigos
masturbarse con rabia vender el alma
al diablo negar asentir (no señor sí señor)
redactar burdas lamentaciones que no
conducen si no a todos los días lo mismo
burlar las leyes acatarlas sortear deudas
dudar mentir reír llorar huir pedir perdón
arrepentirse hojear la prensa arrepentirse
escuchar la radio arrepentirse (se acaba
el mundo) viernes sábado domingo vagar
como alma en pena por calles de otros
tropezar en ellas con lánguidos transeúntes
enceguecidos por la indiferencia del ser
la inmortalidad del miedo y la rueda dentada
de la repetición todos los días lo mismo
todos los días lo mismo todos los días.

MI SOMBRA Y YO

No estamos para nadie mi sombra y yo. No estamos para el cobrador de impuestos, la prostituta, el argonauta, el ministro, el alienígena, el banquero, el bibliotecario, la viuda alegre, la monja, el cura, el pastor cuáquero, el hijo pródigo, el aprendiz de brujo ni para el último de los Mohicanos. No estamos para el Señor de los Anillos, el Corsario Negro, el dueño de las nubes, el cazador solitario, la voz de la conciencia, la mejor usanza, los días de guardar, el Ángel de la Jiribilla, los ratones de Hamelin, el Cardenal Masarino, Rómulo y Remo, Hansel y Gretel, Tristán e Isolda, Jonás y su ballena, San Jorge y su dragón. No estamos para el coleccionista de mariposas, el general de cinco estrellas, el soldado desconocido, el vendedor de Biblias, la niña, el parapléjico, el suicida, el borracho, el proxeneta, el médico de guardia, el terrorista talibán, el falso amigo, el jugador de póker, el corredor de bolsa, el contrabandista de huracanes. No estamos ni para Dios si llega con sus perros a llevarse mi sombra.

HACHA HACHA HACHA

Crecer en la burbuja, sentir la fiebre de los viejos cristales restallando en la bruma como si fueran olas. Vienen de mí y en mí consuelan la nostalgia del mar. Chocan contra mi cuerpo y se retiran llevándose pedazos de la entraña feliz. No gimo. Busco mis dos manos en la oscuridad y me las llevo a la cara. Tengo cara. Tengo la sensación de que la piedra que acaricié en el sueño era real. Así que tengo sueño y piedra y cara y dos manos para asestarle al prójimo una puñalada en la cabeza. ¿Estás preparado para vivir? Hacha hacha hacha. ¿Recuerdas? Cada tajo un recuerdo. ¿Estás preparado para fingir? Recuerda. Todo lo que caiga en tu boca será bendecido por nadie. No esperes ni bendición ni ensalmo. Si acaso, la voluntad del hacha resbalando hacia ti como una hebra de luz en busca de un espejo y una interrogación (?). Gusano. Celebran en las gradas. La apariencia del signo es un gusano: (?). Sus anillos se enroscan en el filo del hacha y preguntan por todo: patria, cárcel, mujer, astrolabio, velocípedo, partidos, jabalíes, bibliotecas, monasterios, cañaverales, balsas, cementerios marinos, urnas, revoluciones, viernes santos, martines pescadores… Pero ahora no vas a responder, pues debes regresar a la primera noche con el fervor de quien regresa de una gran derrota. Recuerda: eres el derrotado. Alégrate por eso. Y llora.

Del libro Las derrotas, Ediciones Unión, 2006

Poesía

Dos poemas de Valter Hugo Mãe

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gordo y calvo

a rosa maria weber y Alberto bresciani

a dónde vas, valter hugo mãe, tan sin tener
con quién, tan precipitado en el vacío del
del camino en busca de qué

por qué no te quedas en casa, resignadamente solo,
viendo cómo la vida se desgasta sin culpa ni gloria

eres un muchacho extraño, valter hugo mãe, envuelto
en ningún amor que te lastima, y esperas tener
un lugar en el mundo, con lo distraído que es el mundo

deberías morir el día dieciocho de marzo, de
mil novecientos noventa y seis, como dices que
sucederá, para que se acabe esta
sentencia imprecisa que es la vida

cierra la puerta de nuevo, afuera no hay nada para ti
y hace frío, tienes reumatismo, te duele la cabeza, estás
gordo y calvo, ni siquiera tiene sentido que
intentes alcanzar las luces difuminadas del malecón,
así sea del lado menos recorrido por bañistas

cierra la puerta de nuevo y quizá duermas, hay un
silencio agradable en el edificio, estoy seguro de que
ya lo has percibido

superman

a nélio paulo

me puse mi traje de superman debajo de la
ropa de todos los días cuando
fui a oír lo que el médico
tenía por decir sobre la
operación de mi madre. Morí mil veces
cuando la operaron, le iban
a partir el hueso del pecho y
eso es todo lo opuesto  lo que
espero de ella. Incluso le digo a los
niños que no corran a su
alrededor. tiene casi setenta años y
está cansada y no es bueno que se caiga o
que se angustie siquiera. le partieron el
hueso del pecho. lo hicieron porque
así es que se hace, dicen. y yo,
en secreto, con mi traje de
superman, supuestamente
preparado para todo, morí mil veces
e, incluso, tras las buenas palabras del
médico, camino despacio, tan atrasado
en las resurrecciones

Del libro “todos los monstruos tienen tu nombre”, Tragaluz Editores, Medellín Colombia, 2015

Poesía

Tres poemas de Mark Strand

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TESTÍCULOS FANTASMALES, VAGINAS DESVANECIDAS

Horacio, el cadáver, dijo: “Seguía creyendo que el mañana llegaría y que me levantaría, me pondría los calcetines, los calzoncillos, iría a la cocina, me prepararía un café, leería el periódico y llamaría a algunos amigos. Pero llegó el mañana y yo no estaba en él. En cambio, me encontré en un sofá azul pálido en un campo de hierba luminosa que se extendía hasta el infinito”. “Qué terrible”, dijo Mildred, que aún no era un cadáver pero tenía una estrecha comunicación con Horacio, “qué terrible estar tan lejos sin nada que hacer, y sin sexo para distraerte. He oído decir que allá arriba todas las vaginas, incluso las más abiertas, sinceras y vigorosas permanecen cerradas, y que todos los testículos, incluso los más francos y talentosos, se mecen adormecidos entre las nubes como pequeños candelabros”.

 Traducción de Julio Trujillo

LA BUENA VIDA

Te pones en la ventana.
Hay una nube de vidrio en forma de corazón.
Los suspiros del viento, huecos en tus palabras.
Eres el fantasma en el árbol de afuera.
La calle tranquila.
El clima, como mañana, como tu vida,
parcialmente aquí, otra parte en el aire.
No puedes hacer nada.
La buena vida no avisa.
Sobrevive temporadas de desesperación
Y se aparece, a pie, sin mostrar documentos, sin ofertas,
y estás ahí.

Traducción de Juan Carlos Galeano

PERRO

 Un perro es tan humano como todos nosotros
Un perro es alguien con un hueso en la boca
Un perro puede batir la cola como nosotros
Mira a ese perro orinando en el arbusto
Ese perro se ha ido al otro arbusto
Un perro puede amar más que un perro
Un perro con falda está listo para bailar
Un perro tiene nombres para sí que un hombre no puede saber
Un perro se siente solo de un momento a otro
Un perro lucha contra el infinito
El vacío que siente un perro es plenitud en otra parte
Ven aquí, mi perro, mi amor, y siéntate conmigo
Cuando mi perro se queda mirándome, me hinco de rodillas
Sollozo cuando mi perro ladra dando órdenes
Si mi perro me quiere, me pongo feliz
Un perro es la pesadilla de un barbero
Un perro es un testigo silencioso
Si una mesera besa un perro, es una persona abierta
Cuando un perro es jefe, todos se mueven
Cuando un perro quiere copular, todos aúllan y corretean
A veces una sola pata le basta
Conozco a un perro para quien la China no significa nada
Conozco un perro para quien las patas son manos
Un perro es más listo de lo que te imaginas
Un perro no entra en la oficina
Un perro lame la mano que lo alimenta

Traducción de Juan Carlos Galeano

Poesía

César Vallejo

Mi favorito de Vallejo. Como una oración, lo leo cada noche.

Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina…

Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa…

Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona…

Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza…

Examinando, en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo…

Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente…

Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito…

le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué más da! Emocionado…
Emocionado…