▬ K á t h a r s i s ▬

«Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla» —Alejandra Pizarnik.

Un viajecito…

Un viajecito con Perotá Chingó

ya no se apretarán
mis lágrimas en tus bolsillos…
Un día nos encontraremos
en otro carnaval

…y tu eres ese reto que me encanta

ando ganas de encontrarte
quiero llevarte pa’ marte
te amaré…

mi despedacito de río… hasta donde bajarás
mi despedacito de río…

Te muero

Sabines

Perverso, polimorfo, déspota.

Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech
11 de mayo de 1904 – 23 de enero de 1989

GALA

tú no estás incluida
en el círculo de mis objetos en relación:
tu amor está fuera
de las nociones corporativas y mendigas
de los sentimientos humanos
pues yo no tengo ningún sentimiento por ti
pues los sentimientos suponen la ausencia del amor
o su debilidad
y este está fuera de todo sentimiento
como su representación pura y única…
Fuera de los relojes
sensibilizables
en medio
de una multitud de tinteros
colocados en equilibrio
el largo de tu cuerpo estirado
sobre una almohada de algas marinas
color de mierda
fuera
de las estratificaciones mentales
que nacen
de los orígenes hipotéticamente sensibles
de la fijación narcisista
de mis propios olores
el olor de mis pies
el olor interior de mis huevas
el olor de mi glande
el olor de mis axilas
el olor de mi propia mierda.

Viernes 3 AM.

La fiebre de un sábado azul
y un domingo sin tristezas
esquivas a tu corazón
y destrozas tu cabeza

#Notas

Escritura automática

Nací sin el gen del amor, del amor romántico. A cambio, la cigüeña me dio un par de grandes ojos, redondos y claros como mis pezones. También nací sin corazón, a cambio, en ese espacio la cigüeña puso el polo norte, helado, imperfecto, pero vital.

Dicen que no se puede vivir sin amor; dice Calamaro, que no se puede vivir del amor. Dicen las noticias  que el polo norte está perdiendo su masa a un ritmo acelerado.  También que a los bebés no los trae cigüeña.  

Eu

No me odies…

Charles Bukowski

A Ann Bauman, 2 de mayo de 1963.

Estoy escribiendo esto después de nuestra conversación telefónica, y vos no tenés plata, y deberías tener, y sin embargo también hace bien no tener, fuiste un sonido desde la oscuridad, y te amo por eso, hay algo bueno en vos, puede que no lo sepas, pero existe, y olvídate de todas las comas y de esta charla estilo libre… es tan raro escuchar un sonido en la locura. No me siento cómodo hablando por teléfono. no me siento cómodo hablando. Aunque digo cosas pequeñas y tontas, es sólo por vergüenza y carencia de habilidad y de corazón y por todas las carencias que me impiden expresar lo que quisiera, y cuando cuelgo el teléfono siempre siento que fracasé. No un fracaso ordinario, sino un fracaso que afecta a todo: a mí mismo, a vos, a nuestra próxima mañana, a todas las maneras en que se enrosca el humo. Ann, creo que tenés que saber esto: no soy básicamente un poeta, odio a los putos poetas que se complican la vida contra el mundo quejoso, y los poetas son malos, y el mundo es malo, y nosotros estamos acá!, sí. lo que quiero decir es que la poesía, la que yo escribo, es sólo una décima parte de mí. las otras nueve partes están asomadas a un acantilado sobre el mar escupiendo maldiciones baratas. Me gustaría sufrir a la manera clásica y tallar un mármol que dure siglos después de este perro que escucho tras mi ventana de 1963, pero estoy maldecido y abofeteado y malgastado hasta la nulidad en mis brazos y ojos y dedos y esta carta esta noche, 1 o 2 de mayo de 1963, luego de escuchar tu voz en el teléfono.

Merezco morir. Espero la muerte como a un halcón engalanado que con su pico su canto y sus púas busca mi sangre enjaulada. suena lindo, pero no lo es. La poesía que es parte de mí, la realidad aparente, lo que escribo, es bosta y basura y saliva y viejas naves de combate que se hunden. sé que cuando el mundo –que es barato y sin clase ¿y qué más? ¿qué más?– olvide la poca poesía que escribí, no ser del todo culpa del mundo, porque yo no pienso en escribir, y sólo el filo del cuchillo, con el que unto la manteca o corto la cebolla, tiene un poco de práctica en los versos de mi mente.

No sabes lo importante que fue tu llamada para mí, aunque te debo haber parecido torpe y atolondrado y estúpido, pero me gustaría que no me volvieras a llamar porque sé cómo te están yendo las cosas (no muy bien) y no quiero que la poca buena gente del mundo sea herida por Bukowski el vomitador. Todo está bien ahora, pero yo no sé si vendrá o cuando vendrá el próximo ataque, lo cual es un punto de vista cobarde, y todos los hombres son cobardes al ahogarse, escúchalos gritar, ¿y qué es la vida? ¿qué? hundiéndose en el agua, y no es la falta de aire y luz y pulmones y ojos y amor lo que cuenta: es esta picazón que pusieron en nosotros y que nos hace preguntarnos por qué carajo estamos acá. Por esas pocas cosas. Como una llamada desde Sacramento a las 7.30 de la noche. No sé, no sé, y eso es tan triste. si las cosas se arreglaran con mi llanto, todos nos ahogaríamos en mis lágrimas enfermas. Pero no sé qué hacer. Tomo demasiado. O no lo suficiente. Hago apuestas. Hago el amor con mujeres que sólo viven dentro de sus cuerpos y miro los copos de sus ojos y sé que les miento y que me miento porque no soy más que un perro, y el amor o su acto deberían contener algo más que dos pedazos de carne friéndose en una sartén o todo está perdido como pasto del jardín o caracoles pisados y aplastados, abandonados a una suerte de viscosidad viviente, a una vida triturada para siempre.

Este asunto de la poesía es el peor de esos pisotones. Te debilita. Y si un hombre ya es débil antes de escribir poesía, entonces se convierte, finalmente, a través de los golpes de sombras y quejas, en lo que es: sólo otro muchachito rosado que hace su puto trabajo de la manera más frágil y vomitiva.

Tenés que entender que hay otros modos de enfrentar la vida que no son la máquina de escribir. quienes lo hicieron así quizá no sean el mejor ejemplo. Nunca tomes al Arte como un espejo sagrado. Lo justo siempre es poco, y eso incluye a todos los siglos. los países más honorables no sobreviven por coraje, ni las épocas sobreviven a los buenos artistas. Todo es azar y mierda y el golpe de los vientos. Por favor perdóname las malas palabras. Si hay algo que odio es una palabra vil dicha vilmente o un chiste verde o el sexo y la vida de un hombre y una mujer que quieren la cosa así como está. Quizás yo esté perfectamente loco y tú deberías saberlo (una nota más sombría con chillidos dorados) y no tengo intenciones de agarrarmelas con tus obras de teatro… algunas están bien… Racine, etc., y uno sólo se puede reír de eso cuando no da o intenta, y yo digo adelante: versos o llamadas telefónicas o tarjetas de crédito o muerte o amor o enormes balnearios en playas de sonido y golpes y momentos de medianoche, te agradezco por seguir y yo, también, mientras tanto, sigo un poquito más.

P.D.: No me odies por sentir más de lo que (quizás) sea necesario. Puede que sea mejor que las ranas perdidas y el aire quemado de nylon y neón… puede que sea mejor que nos convirtamos en criaturas de gestos en vez de realidad, y el matrimonio es una realidad de la vida y muy pocos de nosotros pueden soportar el matrimonio o la realidad o la vida.

Charles Bukowski

Happy Birthday, Alejandra.

Alejandra Pizarnik
29 de abril de 1936 – 25 de septiembre de 1972

I have no heart.

It’s not your fault.
It’s my own fault.

I’m not human at all.
I have no heart.

It’s not my fault.
It’s not a fault.

I’m not human at all.
I have no heart.

Pecados capitales.

Alberto Diéguez muy querido él, me invitó a su confesionario. He aquí  mis pecados.

Siete

Avaricia: ¿cuál es tu libro más caro y el más barato?

Una tarde, mientras esperaba mi turno en el  banco, llamó mi atención un joven que avanzaba en la fila sin levantar la mirada, no despegaba sus ojos de un libro azul con una fotografía en blanco y negro que ocupaba casi toda la cubierta. Saqué los anteojos de mi mochila y me dispuse a la cacería del título que tenía a ese chico fuera de este mundo. Ni con anteojos ni sin ellos alcancé a ver el nombre del libro. Ya casi era su turno, se me iba a escapar miserablemente, mi única opción era abandonar la fila he ir a preguntarle el nombre pero me daba vergüenza interrumpir su lectura. Me encontraba en una encrucijada, el banco estaba a reventar, la ansiedad se apoderaba de mí. Cuando por fin decidí abordarlo, la fila avanzó, una chica se le acercó, él le entregó un sobre y salió rápidamente del banco. Mientras se alejaba con el libro en la mano, alcancé a leer en el lomo “verticales de bolsillo”.

En marzo del año pasado me llamó la dueña de una de las librerías de mi ciudad para contarme que tendrían fin de semana de outlet y que había algunos títulos de mi interés. Llegué a eso de las nueve de la mañana a la librería ese sábado, después de media hora ojeando los estantes lo vi, ahí estaba el libro azul con la fotografía en blanco y negro esperando por mí: Cuentos breves para leer en el bus, (verticales de bolsillo, editorial Norma) habían dos ejemplares, sonreí,  los abracé fuerte, muy fuerte y los puse en mi canastilla. El segundo era para regalo. Tal fue mi emoción que ni siquiera miré el precio. Ese es el libro más barato que he comprado, el costo de cada uno fue $ 20.000 (veinte mil pesos) 8.39 euros.

El más costoso: Cuadernos 1957-1972 (edición de lujo, editorial TusQuets) Treinta y cuatro cuadernos manuscritos que el filósofo “fanático de la nada”  Émile Michel Cioran dejó al morir.

Ira: ¿con qué autor tienes una relación amor-odio?

Con Pablo Neruda porque Veinte poemas de amor y una canción desesperada  me hizo amar la poesía meliflua y sensibilera.

Gula: ¿qué libro te devoras una vez tras otra?

Así habló Zarathustra del filósofo nihilista, Friedrich Whilem Nietzsche. Desde mi primer encuentro con ese libro, a mis 10 años, no he parado de releerlo.

 Pereza: ¿Qué libro no has leído por flojera?

Sexorcismo (editorial Planeta) Libro de la actriz colombiana Isabella Santodomingo que me cae súper mal porque se la da de chistosa. (Ella le llama a su estupidez “humor fino”) Lo conservo porque fue un regalo de cumpleaños.

Orgullo: ¿De qué libro hablas para sonar intelectual?

De la Biblia. *Risas.

Lujuria: ¿Qué encuentras atractivo en los personajes femeninos o masculinos?

Ironía y  racionalidad. Sherlock Holmes es uno de mis personajes favoritos.

Envidia: ¿Qué libro te gustaría recibir cómo regalo?

Las obras completas de Julio Cortázar.
Eu

Enrique Bunbury acompañó la confesión.

 

#Notas

Es tarea para la clase del próximo sábado llevar terminado el libro que iniciamos en la clase del sábado pasado: Emma Reyes, memoria por correspondencia. Un libro que reúne veintitrés cartas que Emma reyes, una artista plástica colombiana que pasó gran parte de su vida en París, le escribió a su amigo Germán Arciniegas durante décadas. Es un libro corto que perfectamente se puede leer en un par de tardes (197 páginas).

Gabriel, un gran subrayador de libros, le hizo muy buenos comentarios sobre memoria por correspondencia a Lorena, una amiga que tenemos en común. Ella espera ansiosa tener un poco de tiempo para empezar a leerlo, y yo, que por estos días dispongo de mucho tiempo para hacerlo, no he conseguido engancharme del todo al boom; al libro más leído en 2012 por los colombianos.

Este miércoles muere; el tiempo se agota y me falta más de la mitad por leer. Llueve, el golpear de las gotas contra la ventana me distrajo. Mientras tanto,  Emma Reyes, memoria por correspondencia me mira desde la mesita de noche con ojos de “te estoy esperando”.

Me preparo un café y lo intento de nuevo. Espero, esta vez, no se desintegren mis alas. Eu

Emma Reyes

Carta número 6
(fragmento)

De pronto vimos aparecer por detrás de la iglesia un monstruo negro terrible que avanzaba hacia el centro de la plaza. Los ojos enormes y abiertos eran de un color amarillento  y tenían tanta luz que iluminaban la mitad de la plaza. La gente se tiró al suelo de rodillas y empezaron a rezar y a echarse bendiciones; una mujer que tenía dos niños chiquitos los tiró al suelo y se acostó sobre ellos cubriéndolos como hacían las gallinas con los huevos. Unos hombres avanzaron hacia la plaza con unos grandes palos en la mano. El animal se detuvo en la mitad de la plaza y cerró los ojos. Era el primer automóvil que llegaba a Guateque.

Chao.

Esta noche llega el primer hombre a la luna. Besos.

Emma.

París/69

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