Reblogged from El Café de Nicanor:
No quiero más amores en la distancia. Me niego a ello. Quiero extender la mano cuando lo necesite por motivos de amor o de rabia –o la misteriosa mezcla de ambos- y tocar una piel que tenga dentro cosas que decirme ahora. Sobre todo eso: ahora.
Que ahora me enfrenten o me abracen; que lo mismo pueda sentir de pronto una bofetada, un grito, un beso, un arañazo, una contracción, un palpitar.
Tan sólo soy una fuga de instantes; una negación rebelde y superflua.
Que te jodes si piensas que vas a dormir para soñar con el fulano ese, sí, ese rubiecito de lentes oscuros y sonrisa bonita. Ni te lo creas ilusa, mientras exista yo, tu sueño será intermitente y tus sueños serán pesadillas, que no te quede duda del poder de la bestia, aunque pensándolo bien, el título de bestia es compartido, no trabajo solo ¿eh?, tengo dos socios. Uno es el niño violento y caprichoso, hermoso, audaz e irracional que con sus flechas de punta de oro, concede el amor, y con la de punta de plomo, siembra el olvido y la ingratitud en los corazones. El otro es el responsable de la atracción y el sexo, más conocido como el “patrón” en el argot popular. Así que tan bestia es Cupido, como lo es Eros y por supuesto yo, el menos guapo de todos, pero el más letal. ¡Muajaja! Hasta ahora, ningún hospital registra un deceso por Amor, pero en cambio, sí varias muertes por sobredosis de somníferos, ¡qué lindos! Desesperados por su trastorno del sueño, ingieren varias (muchas) pastillas y así logran el tan anhelado descanso… eterno. ¡Muajaja! (y que brille para ellos la luz perpetua)
Bueno, bueno, a lo que vine, que hoy el que tiene la palabra soy yo, ya contarán después sus azañas el “patrón” Eros y el pequeño pero gran destructor, Cupido. Por ahora es mi turno. Como te decía querida mía, a mí no me vas a engatusar con ese par de ojazos, ni te lo creas chica. Conmigo nada funciona, una vez que te agarro, suéltate si eres capaz, y por supuesto que no eres capaz, con lo lloriqueona que eres… en lugar de estar pensando en el fulano ese o escribiendo estúpidos poemitas de amor, deberías estar buscando la cura a lo que se te viene pierna arriba: depresión, dificultad para concentrarte, cansancio constante, irritabilidad y por último, la locura. ¡Muajaja! Cupido te atravesó con ambas flechas, Eros hizo por su parte lo suyo y yo ahora te llevo por el camino de la amargura, pero tú, no contenta con ello, te atreves a decir que te darás una nueva oportunidad. ¡Ajá, cómo no!
Cae la noche, ¡qué delicia! Ya va siendo hora de que te metas en la cama, aunque creo que hoy tardarás un poco más, he visto que te han hecho las uñas esta tarde, así que no querrás que se te peguen de la manta. No importa chica, yo te espero, no tengo afán, o bueno sí, pago por verte lamentando tu existencia cuando no puedas conciliar el sueño, doy lo que sea por verte asesinar ovejas mentalmente, chica, que el cuento de las ovejas ya está muy trillado, ¡modernízate! Ahora está de moda contar orgasmos, si empiezas desde tu primera vez, seguro no te alcanzará la noche para contarlos, digo, si has corrido con suerte, porque si has sido una “forever alone” lo que te van a sobrar son dedos. Pero bueno, supongamos que Eros ha sido generoso contigo, si cuentas tus orgasmos no te dará sueño, en cambio te agarrarán unas ganas terribles y no te puedes follar las almohadas. ¡No! mejor cuenta ovejas, o lo que te dé la gana, igual, nada te funcionará. ¡Joder! Me he puesto erótico y aquí supuestamente la erótica eres tú, porque eso si he de reconocerte, el erotismo es lo tuyo, tan dulce, tan sugerente sin caer en lo vulgar.
Llueve y el golpear de las gotas en la vidriera me está poniendo nervioso, hay que ver la cara de mensa, digo, de romántica que pones viendo la lluvia caer, si serás bien tonta, adorar la lluvia. Ya le telefonearé para que se haga su propio monólogo y veas que no es tan romántica como parece, sobre todo cuando de lluvia pasa a ser tormenta. Deja de adorar pendejadas y métete a la cama que estoy ansioso por verte con unas ojeras de muerte y hecha un trapo mañana muy temprano, porque de mí ya no te salvas y mientras te auto-arrullas con canciones de cuna rebuscadas yo te perforo los tímpanos con mi sonrisa ¡Muajaja!
Te jodes chica, esta noche tampoco dormirás.
Mientras el maldito insomnio se burla de mí, yo sigo pegada a la ventana contemplando la lluvia. Presiento que este mal no tiene cura.
Desmenuzarte,
objetivizarte,
cosificarte,
anatomizarte,
eyacularte,
desmembrarte,
relamerte,
incinerarte,
desnudarte.Reducirte
a tu materialidad
(in)significante.
No te he extrañado, madre.
Y no te he extrañado
porque nunca has estado ausente
y sólo se extraña a quien no está.Para todos partiste hace 365 días, hoy.
Para mí, ni siquiera estás de paseo,
sigues conmigo, madre.En las desgarradoras noches
de insomnio perpetuo
escucho tu voz dándome aliento,
te escucho claramente
ofrecerme té de hierbas con leche
que era lo que siempre me dabas
cuando no podía dormir.¿Ves? No te has ido, madre.
Nada ha cambiado,
seguimos respetando las arañas
y dejándole insectos a las lagartijas
los perros siguen engordando,
el calor no se va de casa,
las plantas no han muerto,
mi corazón sigue astillado
y el pequeño Jean (que ya no es tan pequeño)
sigue levantándose tarde.Entre nosotros siempre estás, madre.
Hoy se ofició una eucaristía
por aquello del primer aniversario de tu partida;
no asistí.
Muchos han sido los reproches
pero, ¿cómo hacerles entender mami
que para mí tú no estás muerta,
mucho menos de paseo?De pequeña, cuando un allegado fallecía, los adultos acostumbraban decir que se había ido de paseo.
Reblogged from estúpida sinceridad:
A la gente le importa todo una mierda.
Eran cerca de las ocho y media y ella me estaba esperando con su coche en la parada del metro. Yo llegaba desde la otra punta, pero aún íbamos más lejos, así que me parecía justo ir hasta allí. Fuimos al cine, a uno que estaba bien lejos y apartado del mundo, de la vida y de los ojos de cualquiera que nos pudiera conocer.
Nos encontramos,
nos necesitamos
pero llegamos
como siempre;Tarde.
Un abismo en el ángulo sur de mi impaciencia, una mano reflejada en la vidriera. Mi puerta de rubí entreabierta a la espera de tu luciente cristal. Cada vértebra el camino, el espejo son mis ojos. Nuestro hogar es la palabra, no habrá final precipitado; no habrá final.
Siempre habrá una melancolía
queriendo fundirse con otra.
No hay soledad absoluta,
por voluntaria que se declare.
el asfalto arde.
Él la quería como a una esposa; con el máximo respeto posible, con todo el amor sincero que nunca aprendió a dar. La amaba como se ama a la vida; con todo el cariño honesto que salía de sus entrañas.
Ella lo quería como el agua quiere a la sed. Lo amaba como el eco ama al sonido, como el rayo ama a la tormenta, como el volcán ama al fuego, como la rosa ama sus espinas, como el principio ama al final.
Pero estaban lejos y desahuciados por el tiempo que se movía y los obligaba a moverse con él, mas no en la misma dirección (juntos).
Aún quedan restos de humedad.
Nota: Él tiene voz propia. Se lo dijo al oído.
Volvió la fiebre, y con la fiebre vino el asco.
Asqueada estoy de extrañar. Asqueada de leer y re-leer como buscando algo que no son respuestas a las preguntas que ya no me quiero hacer. Asqueada de hallar cada día una mentira nueva, casi sin estrenar. Asqueada de buscar mentiras y de encontrarlas. Asqueada del tacto, de noches de fluidos y ebriedad. Asqueada de la tormenta y asqueada de la calma.
Asqueada estoy de amar, sobre todo porque no sé cómo se ama. Asqueada de esperar y no saber qué es lo que espero. Asqueada de no esperar nada. Asqueada de intentar siempre conquistar lo inconquistable para luego asquearme por haberlo conquistado. Asqueada de ver la misma fotografía en mi mesita de noche, la que quise reemplazar pero preferí no hacerlo para evitar asquearme de la nueva. Asqueada de sus supuestos ataques de sinceridad. Asqueada de alimentar egos. Asqueada de la necesidad.
Asqueada estoy de lo sublime. Asqueada de lo banal. Asqueada de lo profano. Asqueada de la casualidad. Asqueada estoy del llanto porque no me ahogo en él. Asqueada del fantasma que nunca existió del otro lado de mi cama. Asqueada de mis manos pequeñas y delicadas. Asqueada de darme siempre otra oportunidad. Asqueada de no estar sola, porque me acompaña mi propia soledad. Asqueada de la computadora. Asqueada del móvil porque no me deja descansar. Asqueada de escribir. Asqueada de pensar.
Asqueada estoy del asco. Asqueada de asquear. Asqueada de la poesía. Asqueada de la filosofía. En resumidas cuentas; asqueada estoy de mí, sobre todo porque sé que el asco como el amor, me duran poco.
Ese eterno círculo vicioso que reza: «Después de la tormenta, siempre viene la calma»
Y yo me pregunto ¿después de cuántas tormentas llega?
NOS SOBRAN LOS MOTIVOS
escúchalo aquí[Este adiós no maquilla un hasta luego,este nunca no esconde un ojalá]
Se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo.
Para decir “condios” a los dos
nos sobran los motivos.-Joaquín Sabina-
Pocas, poquísimas veces entro en estado de fascinación. A pesar de siempre estar leyendo cosas nuevas con el ánimo de quedar sin aliento, pocas veces lo consigo.
Esta madrugada, navegando por estos mares y deseando desesperadamente llenar mis vacíos con letras, abrí mi correo buscando el habitual mensaje de buenos días, al no encontrar nada (creo que ese mensaje migró hacia otra bandeja de entrada) preferí no oprimir el botón de Off y darme un paseo por la blogosfera. Llevo varías noches sin dormir, esta madrugada ya estaba devastada, sería por eso que cuando leí los comments no creía que lo que estaba leyendo era real. De inmediato, casi sin darme cuenta, me sumergí en un mundo de poemas inimaginados; su mundo. Di clic dos veces, (por si la primera era una alucinación, producto del insomnio). No sabía si eran canciones o poemas, o poemas musicalizados, o música poematizada; lo único que sabía era que estaba en trance.
La noche anterior había escrito en una red social “Quiero leer algo que me quite el aliento”, procedí a meterme entre las sábanas con la esperanza desahuciada, y ¡zas!, aparecen esas letras. Hasta sustito me dio, procuraré porque mis peticiones sean buenas, no vaya a ser que otro día escriba a manera de mofa “me duele tanto la espalda que deseo una aplanadora pasándome por encima” y sufra un accidente saliendo de casa.
Atónita, seguí mirando la pantalla, no era necesario, pues tenía puestos los audífonos y en lugar de leer estaba escuchando sus poemas. Por un instante olvidé las cosas que me atormentaban; el sinsabor del engaño, el insomnio que no me suelta, una duda encarnada y las ganas de escapar.
Estoy segura de que NUNCA seré feliz, es más, no sé si me interese serlo, lo que realmente aprecio son esos pequeños momentos de alegría absoluta.
Mis vacíos… mis vacíos siguen intactos, por fortuna no los llenaron sus poemas; cuando uno de mis vacíos se llena tarda menos que un suspiro en volverse a vaciar. Esas letras prefiero que trasciendan.
Mientras escribía este post me acompañaba esta canción: Ayer quemé mi casa.
Parece que no todo está perdido en mi universo de lágrimas, me queda un recurso: la palabra (escrita).
No puedo vivir sin ti – Los Ronaldos
Es su ausencia
vestida de cristal.
Viólame sin clemencia,
rompe ferozmente
la membrana de nuestros miedos.
Inyecta dentro de mí
tu pasión descomunal
para que viajes por mi torrente
como un virus.
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú
- Gustavo Adolfo Bécquer.-
Lo cotidiano… ¿no es una manifestación admirable y modesta del absurdo?.
En la ventana desde donde
nace el árbol trompo te quiero te toco
te descubro caballo gato luciérnaga pipilacha
hombre desnudo diáfano tambor trompeta.
-Gioconda Belli-
Inexpresable y sin nombre es aquello
que constituye el tormento y la dulzura de mi alma, y que es incluso,
el hambre de mis entrañas.
-Nietzsche-
Y si me vas a amar, que sea ahora mismo.
Hay días putos
días rosa
días violeta
días fresa
días mar azul
días ácidos
días dulces
días intensos
días amargos
y días como hoy:
una mezcla de todos.
Sólo tú, la poesía y la música.
ENTRE PAIROS Y DERIVAS (Fernando Delgadillo)
Para algunos, “tener la razón” es el equivalente a negar obstinadamente la razón de los demás, es creer que la verdad empieza y termina dentro de los límites de la conciencia individual. Para otros “tener la razón” es poseer la capacidad de desplegar puentes que unan todos los puntos de vista y permitan una verdadera convivencia en medio de las diferencias.
En este punto, pienso que “tener la razón” no debería ser el máximo objetivo del ser, sino vencer sus pasiones, en tanto que la búsqueda de la razón absoluta se convierte en una pasión que nos subyuga.
Es esa búsqueda la que no nos permite ser hombres libres capaces de mediar entre “El bien y el mal” en lugar de idealizarlo; capaces de desarrollar nuestra fuerza vital, en lugar de dejarnos debilitar por el sosiego; capaces de reconocer nuestros límites y nuestras pasiones en lugar de dejarnos someter por ellas; capaces de asumir nuestra realidad sin sacralizarla ni satanizarla, sino tal cual se nos presenta; capaces de reconocer que somos “Humanos demasiado humanos”
Su corazón latía a mil revoluciones por minuto de sólo imaginar que lo que estaba viendo era el fin del mundo. A su corta edad no conocía el miedo, entonces se precipitó inocente hacia ese abrupto final. Su carrera sólo lo condujo a un despertar liviano; a su realidad que seguía tal cual la había dejado antes de cerrar los ojos.
*Mi versión del sueño de un amigo.
Esa inevitable sensación de vacío… esa imperiosa necesidad de llenarlo.
Cuando escuché por primera vez la canción “Rasguña las Piedras” de Sui Generis, ese “Rasguñar las piedras” me resultó un tanto exagerado. Hoy, muchos años después de ese primer encuentro comprendo que no se trataba de una caricaturización. Hay dolores que literalmente provocan hacerlo.
Tic-tac, tic-tac, tic -tac… es lo único que se escucha en la habitación. Ninguna voluptuosidad supera el sin sabor de haberse equivocado. Ni la misteriosa idea de que *alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido, y que incluso, esa repetición haya de repetirse hasta el infinito, logra aportar un poco de esperanza, lo único claro esta noche es que *al nacer perdimos exactamente lo mismo que perderemos al morir: todo. Es así de simple, lo que nace es digno de perecer.
No se necesita un motivo específico para entrar en estado de profunda reflexión; el levantarse una mañana cualquiera, con la melancolía hasta el cuello es más que suficiente. Re-leer esas historias que parecían tan sinceras y darse cuenta al final, que sólo eran un cúmulo de palabras condicionadas y con fronteras inviolables, puede ser el detonante. Entonces, no queda más remedio que sucumbir a esta vida o reinventarse en la misma. Ambas opciones igual de putrefactas pero no hay otro camino.
El suplicio subyugante es necesario para que en algún momento llegue otra vez la calma. Sin dolor no hay gozo. Si caes cien veces, ciento una has de levantarte.
Cerrar los ojos (aun en contra de su voluntad), poner el cronómetro en ceros y no esperar mucho del mañana, pues él, finalmente no existe.
* “alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido…“
El Eterno Retorno –F. Nietzsche-
* “al nacer perdimos exactamente…”
Del inconveniente de haber Nacido –E.M. Cioran-
Foto: Eugeny Kozhevnikov
Avivando al límite postreros ardores
serán dos antorchas ambos corazones
que, indistintas luces, se reflejarán
en nuestras dos almas, un día gemelas.
-Charles Baudelaire-
A C. que todo lo puede en mí aun sin existir.
Era una tarde de domingo, descansaba plácidamente echada sobre el sofá, los perros junto a mí, perezosos, somnolientos, acalorados.
En el 404 se escuchaba una mezcla de reggaetón y alabanzas, era la loca de mi vecina que aparte de ser cristiana pertenece a una secta más: “Amway”, el multinivel que le rinde culto al detergente y a la crema dental. Paradójicamente mientras ella alababa a dios y al detergente (todo al mismo tiempo) su hijo escuchaba a todo volúmen esa música del demonio que reza así: “en cuatro, en cuatro, eso en cuatro no se ve” Me tenían al borde de la locura, pues el día anterior me habían levantado a punta de gritos y aplausos, al parecer estaban celebrando (a las seis de la madrugada) la pequeña fortuna que habían hecho el año inmediatamente anterior. Eso de dios y de “Anway” parece ser un negocio redondo.
Yo, medianamente ofuscada me puse en la tarea de pensar como vengarme de esta mujer que nos perturbaba la calma, sin mucho afán pensé en una estrategia que anduve desarrollando toda la semana. En una conversación que le escuché, ella decía que el heavy metal le ponía los nervios de punta. Sonreí y pasé de largo.
Es domingo, son las seis de la madrugada y suena Rammstein en mi apartamento, una banda de rock industrial. Vibran los elefantes de cristal que hay sobre la mesita del equipo de sonido, están a punto de caer al suelo.

¡Soy feliz con esta esquizofrenia tan particular!
Treinta y cinco no son tantos…
pero si los suficientes para saber
que mi vida a partir de hoy empieza.
6:33 a.m. Un punzante dolor de cabeza me obliga a abrir los ojos. Náuseas y escalofríos acompañan mi apresurado amanecer, llevo 12 horas sin consumirlo, 12 horas sin inyectarlo en mí. Necesito el estimulante de cada mañana para controlar mi ansiedad, necesito inducir el sueño, mi sistema nervioso no responde. Lo busco y sólo encuentro un cero.
11:21 a.m. 28 grados centígrados, el tiempo parece detenido, sólo escucho el ensordecedor silencio. Tiemblo, la sudoración va en aumento, lanzo contra la pared ese cojín rojo y blanco que él ya conoce, choca violentamente y se vuelve a mí como diciéndome que lo lance de nuevo. 17 horas sin fumarlo, sin inhalarlo. Reincido, lo busco y sólo encuentro un cero.
4:19 p.m. Escucho como Six,, (mi dinosaurio azul) me habla al oído. Supongo que estoy alucinando, pero juro que me dijo que él me amaba y me extrañaba igual o más de lo que yo lo extraño. Six tiene voz, es su voz. 22 horas de angustia, mi temperatura corporal aumenta, siento que mi cabeza se incendia. 22 horas sin beberlo, sin ingerirlo. Recaigo, lo busco y sólo encuentro un cero.
9:42 p.m. La tensión y la irritabilidad se apoderan de mí. Siento dificultad para respirar, lagrimeo. Mi ritmo cardíaco se incrementa, la fiebre es muy alta. Mi espalda está destrozada, tiemblo, no me apetece nada, sólo encontrarle. Tengo miedo. 27 horas sin insuflarlo, sin penetrar por mis oídos. Incurro, lo busco y sólo encuentro un cero.
10:51 p.m. D e s f a l l e z c o, lo busco y sólo encuentro un cero.
El CERO es la nada de los desahuciados.
Todo lo que es, es digno de perecer.
Porque hoy estoy más triste que de costumbre
y más lúcida que de costumbre.
O en tu espalda.
Es este deseo de volver a escucharla.
Come on baby, Light my Fire
come on baby, light my fire
try to set the night on fire.
-The Doors-
A veces
me pierdo
me elevo,
me asfixio ,
me ahogo,
desfallezco.
Todo es un sueño dentro de un sueño
(…) y al final, como el bien y el mal,
somos almas gemelas.
-Draco Rosa-
El tiempo se detuvo, giró lentamente su cuerpo, lo miró a los ojos y supo que había arruinado todo de nuevo. La luz agonizante apenas iluminaba su rostro. Él sin pronunciar palabra alguna díjole con un gesto “fue un placer”. Pasó-le por en frente y perdió-se entre la multitud.
Ella le buscó en todos los lugares que juntos solían visitar, incluso le buscó en ese sitio donde se escondía cuando quería escapar de todo. ¿A dónde había ido? No lo sabía. Le preocupaba su suerte, pues ella se sentía culpable por haberle causado una decepción. Ellos se habían convertido en uno solo y ella temía que este fuera el fin de ese unísono.
Pasados dos días y encomendada a todos los santos en los que nunca creyó, ella cerró sus ojos con tanta fuerza que sangraron. Con ellos aún cerrados sintió un paño húmedo deslizarse por sus mejillas, los abrió y ahí estaba Él, limpiando sus lágrimas rojas y con una sonrisa en los labios como si nada hubiera pasado.
Desde entonces ella cada vez que pasa por una fuente de agua cristalina, lanza una moneda y pide un deseo.
Esta será su primera navidad juntos.
¿Batallas? ¡No! Pasiones.
Y pasiones precedidas de dolores con rejas de esperanzas.
-César Vallejo-
No soy malvado, trato de enamorarte
y entrar en el maleficio de tu cuerpo
como un río que teme al mar pero siempre muere en él.
-Raúl Gómez Jattin-
Con la sierra de tajar pan francés me abriré el pecho, sacaré el corazón y con un artefacto de cortar uñas lo fraccionaré en pequeñísimos porciones que lanzaré hacía las piedras. Regresaré por ellas cuando ya sean carroña, pero entonces no habrá nada que salvar porque los buitres habrán terminado con mi andrajoso corazón (o el sol, o la lluvia, o la noche). Me sentaré a llorar hasta juntar los océanos con mis lágrimas y, sin embargo, no serás el mismo de 1200 kilómetros atrás.
Dame sólo un beso que me alcance hasta morir.
Hay, en la espera,
un rumor a lila rompiéndose.
-Alejandra Pizarnik-
Abrió el pastillero y tomó la blanca. Pastilla y media es suficiente para soportar su partida.
Mientras llueve, ella dormita el tiempo que él necesita para vender las ilusiones de esta navidad. Programa su reloj 1200 kilómetros, cierra los ojos y sólo espera que el pájaro cucú sea puntual en su canto.
No soy yo quien escribe estas palabras huérfanas.
-Oliverio Girondo-
El reino de los gatos colapsó.
El resultado fue una gata herida y no precisamente porque se haya caído de un tejado; un gato temblando de temor porque creyó que el nombre de su gata iba a ser revelado; otro gato desesperado por embarcarse en la búsqueda del dorado, las doradas y la madre de los tomates; una Gata-Mariposa que sólo quiere volar tan alto como le sea posible, o saltar por cuanto tejado alcance, para asaltar muchas camas (demasiadas) y ronronear al oído de ese gato salvaje, que visita muchos lugares (demasiados) siempre solo, y por último, una gata que sólo maulló.
El gato dueño de este reino, en el único amor que cree es en el que está bajo las sábanas (si son blancas y de seda, mejor), pide la talla a sus gatas para vestirlas (de abajo hacia arriba o a la inversa) con palabras y bolsillo adentro lleva a su gata (Mariposa), que a pesar de estar al otro lado de los océanos siempre lo acompaña.
Alea jacta est. (O el gato nada o la gata vuela)
Me dices que me quieres, así como si nada. Como si no supieras que mi corazón está a punto de salir por mi boca, los ácidos estomacales a punto de perforar mis intestinos y mi hígado a punto de colapsar. Yo también te quiero y lamento lo accidentado de este amor tan malamente imposible. Quizá en otras vidas nos podamos amar sin la zozobra de esta realidad que nos aqueja, quizá en otras muertes.
Me dices que me extrañas… mi toalla, mi cama, mi cobija de lana, las lámparas, los zancudos, el polvo sobre la mesa de noche, las cucarachas que no hablan, las paredes blancas, mis perros y yo, también te extrañamos. Sobre todo yo que no sé qué hacer con tanto amor.
Me dices que te espere, luego que me aleje, que me quieres, luego que te deje, que me extrañas, luego que te marchas… me naufragas, me elevas y me lanzas y me dices que me quieres, así como si nada.
Y mientras tanto yo soy esa *princesa vampira que respira y te mira.
*”Princesa vampira que respira y te mira” tomado de la canción ‘La parte de adelante’ Andrés Calamaro.
Primero está la soledad.
En las entrañas y en el centro del alma:
ésta es la esencia, el dato básico, la única certeza;
que solamente tu respiración te acompaña,
que siempre bailarás con tu sombra,
que esa tiniebla eres tú.
-Darío Jaramillo-
Había algo que oprimía mi pecho, al parecer no era sólo un algo, eran tres: el sostén que es una talla menos, un adiós y un e-mail.
Siempre pensé en que ese sostén era chico para mis esferas, pero era el único y yo lo quería tener, soy coleccionista de exclusividades.
Desde las 3:45 de esta madrugada estaba elaborando una decisión que debía tomar lo más pronto posible, no quería seguir cargando con una culpa sensibilera, yo prefiero que me hagan llorar y no hacer llorar, finalmente suelo ser generosa cuando paso mi cuenta de cobro. Ese segundo algo era un adiós, tenía que despedirme de esa persona y sus sentimientos pero no sabía cómo hacerlo sin que el hecho convirtiera en un Corín Tellado. Yo siempre cuidando de los detalles.
A mi noche sin sueño también se le sumó un e-mail. Tenía que responder un e-mail que había recibido temprano. Hace mucho tiempo no jugaba a eso de recibir y responder correos electrónicos, la propuesta estaba tentadora y no podía dejarla naufragar. Ese era mi tercer algo.
Me dispongo entonces a escribir, ya habiendo resuelto dos de mis tres preocupaciones. (Digo dos, porque al sostén no se le puede añadir encaje para que encaje en mis esferas). Son las 12:01 de la medianoche, escucho a Andrés Calamaro y enciendo las velas de sándalo que compré para aquella noche de pasión pero que envuelta por la misma olvidé encender aquella vez.
Cómo duelen los adioses, ¡de por Dios! Es una barbaridad. Lo único rescatable es que el implicado no me dejó terminar y cegado por la rabia –quizá- me hizo el favor de terminar con lo que minutos atrás yo había empezado: la despedida. Escuchar atenta y con un mar de lágrimas inundando mi habitación fue lo único que pude hacer, ¡maldita sea! Si una sabe que “todo lo que nace, perece del mismo modo” ¿para qué coños lo deja germinar? El sufrimiento es mi vicio, ya es hora de aceptarlo. Ahora mismo ya no queda nada de ese amor, bueno sí, queda mi visión borrosa, suele pasarme cuando lloro más de lo estipulado en el manual, pero era mejor así, era preferible llorar yo y no ver a una tercera persona llorando por mi culpa. Insisto, yo siempre cuidando de los detalles. Finalmente llorar ha sido una constante en mí, toda la vida, lágrimas más, lágrimas menos…
Queda una sensación de vacío, así como cuando se va en bajada en la Montaña Rusa; uno cree que hasta ahí llegó todo pero mentira, cuando empieza a subir de nuevo la angustia pasa, tomamos aire y ahí estamos, listos para continuar el camino sin retractaciones. Porque eso si tengo, no me retracto bajo ninguna circunstancia, lo que fue, fue y Punto Final.
Un poema, (“Primero está la Soledad” Darío Jaramillo) una canción (“Paloma” Andrés Calamaro) y un EPITAFIO son mi motivo esta madrugada. La soledad es parte fundamental de mi existencia, en mí no perdura nada que no sea yo misma, somos mi soledad y yo, por eso es el título de mi libreta personal. Andrés Calamaro es mi compañero fiel, ha estado en todos los momentos trascendentales de mi vida. Noches atrás acompañaba mis pasiones con la canción “Soy tuyo” y hoy acompaña la despedida a esa pasión de la que fue testigo. El EPITAFIO, ese texto fue premonitorio, llegó a mis ojos en el momento justo –o injusto, todo depende del lado de la moneda- “Por eso es mejor que no me sigas preguntando, no vaya a ser que un día (harto de tu interrogatorio) te diga que sí, que te quiero, que te amo, que me bebo tu aliento, que me como tus suspiros. Entonces se acabará todo” la cuestión es que de hoy en adelante ese texto me acompañará hasta la tumba. Hoy todo acabó.
Respondí el e-mail, quité una culpa de mi espalda y archivé el sostén así como me lo quité, con olor a Ligh Blue y a mi sudor.
(*)
(*)
(*)
(*)
Ya, desde nuestro penúltimo encuentro se sentía un ambiente tenso. Me precipito a mí como una piedra a la mar. El soul, tan impertinente como suele, dilata los tímpanos de mis oídos y acelera mi respiración. Si te contextualizo tendría que ubicarte en un lugar específico corriendo el riesgo de que sea mi corazón; si te racionalizo, entonces, perecerías sin haber llegado al primer intento y si te polarizo impediría que tus rayos luminosos viajaran en mi dirección. Se ha abierto un paréntesis entre tú y yo.
Entre nubes, cubierta de humo trato desesperadamente de resolver esa fórmula para que su resultado falle a mi favor, pero veo que dos cuerpos, nuestros cuerpos, no se pueden racionalizar con clemencia. Te dedicaría un grito esta noche pero mi voz hoy, está un poco torpe. De prisa, paso por el silencio de tus dedos diáfanos y temerosos que en un abrir y cerrar de ojos me lanzan al abismo. Con tu palabra quebrada te despides, desde ahora; distante aunque presente, tendré que conformarme con tu eco lejano al amanecer.
Más allá de este sol quemante circunda mi espíritu como ido, ya no quieres que te nombre en cada recóndito de mi piel inevitable. Escruto en tu sombra tus afanes, pero tu caminar presuroso no me permite alcanzarte. ¿Acaso el juego consistía en huir de nosotros mismos? Algo en mi muere junto al viento, necesito otra fórmula. Algo me araña el alma, yo he sido la culpable. Enloquezco, el horizonte cruel se hace más lejano, te pierdes a mi mirada y estos ojos infinitos temen no volver a verte. ¿Será qué no podré salvarnos?
Desciende a mí la paloma que te habita, hay prisa de digerirla. No voy a dejarte pasar así como si nada, no esta vez ni nunca más. Sal de ti extraño mío, lo que queda de mis ausencias no van a lastimarte, ya mis ojos no sólo ven páginas en blanco, tú les has dado color a mis vacíos.
No sensures con pasión violenta lo que aun no ha nacido, déjame enfundar espadas impalpables para asesinar la maraña real que nos obliga a cerrar este paréntesis.
Mis pensamientos ruedan por ahí
como las piedras negras.
Como el agua sin final.
Como la sombra de quien no existe para nadie.
Qué encierra tu cuerpo.
¿Una mar desatado de emociones, una lujúrica pasión por lo sublime o un endemoniado deseo por lo carnal?
Mientras en mi mente te contemplo
tu caminas por cualquier avenida de la gran ciudad.
Estoy hecha un amasijo de añoranzas,
estoy a reventar de ti.
Te permito en mi ausencia, contemplar Mariposas multicolor.
Besar algunos labios necesitados y sedientos.
Navegar por mares de deseos presurosos,
y si me recuerdas mientras apaciguas tus noches de tormento
te permito en mi ausencia, desbocar en otras cavidades
tus ganas de tenerme.
Por si no vuelves congelaré mis ganas
de escuchar el ruidoso sonido del trash en tu compañía.
De repasar juntos las calles que caminamos en solitario.
De contemplar el agua turbia del río después de una noche de tormenta.
De almorzar contigo en aquel balcón.
De profanar a uno que otro autor.
De caminar sobre la hierba fresca.
De debatir y rebatir tu posición.
De jamás hablar de amor.Por si no vuelves…
congelaré mis ganas.
Qué lejos estoy de tu mirada a veces como ida.
Qué lejos estoy de tus ojos infinitos, y digo infinitos porque ni los gusanos podrán arrancarlos de mi memoria.
Qué lejos estoy de tu tímida sonrisa.
Qué lejos estoy de tus palabras, las que pensabas escribirme cuando bajabas la ladera.
Qué lejos estoy de tus mensajes; pequeñas muestras de tu desesperación.
Qué lejos estoy de tus sonidos. Ecos que aún retumban en mis oídos.
Qué lejos estoy de tu Foucault, de tu Savater, de tu Rafael Gutiérrez Girardot…
Qué lejos estoy de mi Nietzsche, de mi Ciorán, de mi Pizarnik, de mi Rimbaud.
Qué lejos estoy de todo y qué lejos estoy de ti.
Prolongo mi mirada
hasta el verde azulado de tus ojos oceánicos.
Te extiendo mi mano desde mi soledad y tu olvido.
Y te pienso…
Todo cansa. Caminar por la misma calle, venir a trabajar, responder al teléfono, desayunar arepa con huevo (o huevo con arepa, que es lo mismo), saludar todo el día, la sonrisa obligada, el beso sin sentido.
Cansa rendirle cuentas al jefe, resgistrar, respirar, parpadear, hablar, masticar (sobre todo si es carne desmechada). Cansa ver al vendedor de rosas en la esquina, los motoratones, la publicidad. Los súper estrenos mundiales, tanto clásico del Barca Vs Real, hacer el amor (el mal llamado amor que no es más que un placer carnal).
Cansa tanto sexo oral (es decir, hablar de sexo), los muertos, los suicidios, los noticieros, tanto diluvio, la psicoterapia, ingerir el camionado de pastillas en la mañana (Colágeno, Biotina, VitaE, BetaCaroteno, Burning calories, Power) el metal, el rock, tanto fucking reggaetón, la gente…
Cansa almorzar en restaurante, encender la lavadora, dormir del mismo lado, sacar los perros, subir las escaleras, madrugar, leer, escribir, soñar, desear, besar, extrañar, pensar, imaginar, necesitar, pero sobre todo; cansa vivir.
Te amo…
Con un amor irreductible.
Como al agua que sacia mi sed
en los días calurosos
y como al lápiz que apacigua mis días de tormento.
Te amo así, como sólo yo podría hacerlo
y sin más explicaciones.